El Fitz Roy entre las lengas, desde el alero de un domo
Quiénes somos · Pioneros del valle desde 2014

Estamos acá desde 2014.

Patagonia Eco Domes abrió en 2014, a quince kilómetros de El Chaltén, sobre la ruta que sube hacia el Lago del Desierto. Fuimos de los primeros en quedarnos a dormir de este lado del valle, donde ya no se ve el pueblo.

La idea era recibir gente sin romper el lugar: domos livianos sobre ocho hectáreas de lengas y arroyos, energía solar y calefacción a leña. Diez años después seguimos trabajando igual.

Un hotel sostenible

Calentamos con leña. Iluminamos con el sol.

Estamos lejos de la red eléctrica, así que usamos el sol y la leña. Y nos gusta que sea así.

I

Calor de leña

Cada domo se calienta con su propia estufa a leña, y el hot tub también se calienta a leña.

II

Luz del sol

Cada domo tiene su propio sistema solar, en 12 V. Alcanza para la luz y para cargar el teléfono o la cámara.

III

Sin señal, a propósito

No hay antenas ni wifi. Lo decidimos así desde el primer día y no lo vamos a cambiar.

IV

Huella liviana

Los domos son livianos y se apoyan sobre el terreno, en ocho hectáreas de lengas y arroyos. Tratamos de tocar el bosque lo menos posible.

2014
el primer verano
8 ha
de lengas y arroyos
15 km
de El Chaltén
78 m²
el domo comedor
0
barras de señal
El domo salón, con la salamandra encendida
Quienes te reciben

Durante la temporada, esta también es nuestra casa.

Cada año, cuando termina el invierno, el equipo vuelve al valle. Durante seis o siete meses vivimos acá, entre los domos y el bosque: cocinamos juntos y partimos la leña juntos.

Los que te reciben son los mismos que viven acá toda la temporada. No hay una recepción a distancia: estamos acá.

Una temporada en Eco Domes · elegí un mes
16,4 horas de luz

Abrimos. Llegamos antes que los primeros huéspedes, con las cumbres todavía blancas, a preparar los domos después del invierno.

Los días más largos del año. Se cena con luz de día y el sol se pone pasadas las diez.

Temporada alta. Los domos están llenos, la cocina no para y las sobremesas en el domo comedor se alargan.

Las tardes más tibias. Buen mes para quedarse un día más y no hacer absolutamente nada.

El viento afloja y las lengas empiezan a cambiar de color. El valle se vuelve más callado.

Las lengas se ponen rojas. Es el último mes antes de cerrar por el invierno.

Diez años después, el bosque sigue igual.

Vení a verlo.